Superstición

Arthur Rimbaud in New York (Duchamp), de David Wojnarowicz.

Paseo.
Silencio.
Mercado de Valores.

Arthur Rimbaud in New York (Duchamp), de David Wojnarowicz.

Paseo.

Silencio.

Mercado de Valores.

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“Carne”, de Marcelo Ezquiaga

La idea de desorden va ganando
todo el terreno que me rodea dentro y fuera
Pero no quiero presentir: Que pretenden de mi?
Con la carne no se juega , no se juega.

Por todos los lados me alcanza algo que no quiero.
Y ya no lo puedo remediar, no.
Si alguna vez decidimos escaparnos no me incites
al castillo que dejamos en el tiempo.
Me arrastro como un lagarto que sueña, que se une a la cuadra
y en esta tormenta que cae de a poco pero pasará.

Con esta cruz encendida el tiempo es amargo
pero pasa pronto; tus ojos me esperan del otro lado de lo místico.

Vos no sabes cuanto tiene q pasar
bajo el puente para que me veas mal.

La idea de desorden va ganando
todo el terreno que me rodea dentro y fuera
Pero no quiero presentir: Que pretenden de mi?
Con la carne no se juega , no se juega

Por todos los lados me alcanza algo que no quiero
y ya no lo puedo remediar, no
Porque no nos vamos de esta casa
y buscamos las palabras para ser
la carne q podemos ser, ahora…

VER VIDEO

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All good children go to heaven.

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Más Cerca.

Alice: No soy una puta.
Larry: No te pagaré.
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http://maps.google.com.ar/?ie=UTF8&t=k&ll=29.976312,31.130447&spn=0.009089,0.021973&z=16
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Pour jamais!

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“Cementerio Glamour”
por Marcelo Alzetta.

“Cementerio Glamour”

por Marcelo Alzetta.

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En fin…

La ciencia y la tecnología serían empleadas como si, al igual que el Sabbath, hubiesen sido creadas para el hombre, y no (como sucede en la actualidad) el hombre debiera adaptarse y esclavizarse a ellas. La religión sería la búsqueda consciente e inteligente del fin último del hombre, el conocimiento unitivo del tao o logos inmanente, la trascendente divinidad de brahma. Y la filosofía de la vida que prevalecería sería una especie de alto utilitarismo, en el cual el principio de la máxima felicidad sería supeditado al principio del fin último, de modo que la primera pregunta a formular y contestar en toda contingencia de la vida sería “¿Hasta qué punto este pensamiento o esta acción contribuye o se interfiere con el logro, por mi parte y por parte del mayor número posible de otros individuos, del fin último del hombre?”

Aldous Huxley, Prologo a “Un mundo feliz”.

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